domingo, 17 de julio de 2016

Ya nuestro intimidad 
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
mi última confianza
estoy sola
estas solo.
Mario Benedetti.


 "Nada se ha perdido, aunque partenezca al pasado, porque nosotros lo hemos abierto al ser, y haber sido es también, una forma de ser, quizá la forma más segura de ser". Victor Frenk.

... y sigo transcribiendo algunas notas que hice a las que llame "sobreviviendo".
Abandonaste toda la esperanza. La vida te llevó a ello y vino tu muerte.

Tu muerte inexistente 
tu muerte lejana
tu muerte anterior a la mía
tu muerte imposible
tu muerte inaceptable
tu muerte intolerable 
tu muerte remotísima
tu muerte vencida
tu muerte sometida 
tu muerte mi muerte
tu muerte mi llanto
tu muerte tristeza infinita
tu muerte tristeza profunda
tu muerte tristeza toda
todo, todo, todo, tristeza
tu muerte mi obsesión
tu muerte, mi vejez
tu muerte, mi mutilación
tu muerte mi permanente llanto
y lloro, y lloro, lloro, lloro, lloro.
tu muerte el dolor inimaginable
tu muerte el dolor mas profundo que mata mi alma
Tu muerte mi infinita, permanente y perpetua soledad. 

sábado, 16 de julio de 2016

Faltan seis días para que tu ausencia cumpla dos meses.... NO PUEDO, NO ADMITO QUE NO VOY A VOLVERTE A VER NUNCA y me duele lo más pronfundo de mi alma y lloro y lloro y lloro y lloro y salen todas las lágrimas y todos los sollozos y todos los lamentos y adentro se quedan todos todos, un  número igual.

¿Qué va a ser de mi vida sin ti?.. sin mi compañero de vida, mi otra mitad, mik Knikis.. noooooooooo puede ser

Lo que antes escribì




Han pasado casi cinco años desde que no estás conmigo. Y te sigo extrañando, y te sigo llorando, y te sigo pensando y te sigo soñando. Y cuando despierto en las noches, es tu ausencia lo primero que viene a mi memoria al ver la cama vacía. Igual que cada mañana. Y pienso que mi vida transcurre entre alegrías y ratos buenos y ratos maravillosos, que se dibujan y corren con un telón de fondo de inmensa, inmensa tristeza, pues vivo mis mejores momentos pensando siempre que tendrían que haberlo sido contigo. Y me gusta imaginar que regresas, que te reencuentro, que me meto entre tus brazos con mi cabeza en tu pecho, que me abrazas y que yo meto mi mano entre el pelo de tu cabeza (aún no se me olvida la sensación que eso me producía).
 Y siempre también, lamentando haber comprendido el valor de tu presencia hasta que me invadió y me sarandeó tu ausencia. Y con todo te evoco: cuando salgo al jardín, tu jardín que parece no haberse dado cuenta de que te fuiste y año con año se pone más exuberante, como si tus cenizas, que alguna vez he pensado debería poner ahí, lo hubieran fertilizado y revitalizado. Y te evoco cuando estoy con nuestros nietos, el niño que tuviste en tus brazos y la niña cuya existencia adivinaste; cuando estoy con tus hijos, cuando estoy triste, cuando estoy contenta, cuando veo la ciudad que tanto amaste y que parece haberse enojado con tu ausencia de tan fea y sucia que se ha dejado poner.
Y te escribo. Y hoy voy a transcribir aquí algo de lo que algún día te dije con mi pluma y mis lagrimas corriendo, como corren ahorita. Trataré de hacerlo tal cual lo anoté en la libreta; lo que agregue ahora lo haré utilizando bastardilla.

... Ya nuestra intimidad es tan inmensa que la muerte la esconde en su vacío. Mario Benedeti.

Lo que sigue lo encabecé como "sobreviviendo" y lo escribí un 27 de junio, no sé de que año, pero pudo haber sido de cualquiera a partir del 2011.

Puedo describir cómo me siento sin ti: como un pinche perro en callejón ajeno. Como el mismo perro sin dueño. En este caso no sería un pinche perro, sería un perro finísimo, amado, atendido, consentido y protegido, pero sin su amado dueño. 
El mismo que me dijo que yo sería uno contigo. El que nos unió y nos ordenó no separarnos, ahora me mutiló.
Me siento desolada.
¿Llegara el día en el que dejaré de sentir esta tristeza cuyas dimensiones e intensidad nunca pude imaginar? Lloro la ausencia del amor y del sentido de mi vida. (creo que aquí cité a Víctor Franck). 
Absolutamente incapaz de dimensionar lo que tu muerte significaría, lo fui también para comprender el dramático e intensamente triste sentido de tus últimos días con nosotros en esta casa tuya, mia, de nosotros, de nuestros hijos y de nuestros nietos, incluso de la niña por ti adivinada. 
Sin razón alguna di por hecho, que tu partida sería en febrero (y seguro llegado febrero la hubiera pospuesto a marzo y así hasta ahora). Supuse que primero me tendrías que dejar de reconocer y luego te irías (asumí que tu muerte iría precedida de un estado de inconsciencia que nos facilitaría la despedida y no fue así, el 23 de diciembre por la noche, cuando nos dijimos hasta mañana, estabas un poco confundido en cuanto al lugar en el que te encontrabas pero a todos nos reconocías e identificabas).  Nunca se me ocurrió pensar que te irías cuando estabas sólo, a las 6 de la mañana. ¿Lo hiciste para evitarnos el dolor de presenciar tu partida y facilitarte el proceso?. (Me gusta darme esa explicación cuando lamento y cuánto lo he lamentado, no haber estado tomándote de la mano en ese preciso momento).
Cuando alguien está junto a mi, quiero sólo hablar de ti. Eres mi tema y nada más me interesa. TODO ACONTECIMIENTO ME VINCULA A TU AUSENCIA CON TOTAL NATURALIDAD. TODO ME LLEVA A TI Y ME SIENTO INCAPAZ DE VIVIR SIN TI.
¿Sabes qué?: He caído en la cuenta, no sé cómo no antes, de tu inmensa y contagiosa alegría de vivir. Todo era entusiasmo. Por ejemplo un rubro de vida que a los dos nos encantaba: los viajes.
¡¡¡Que enorme poder ejercía sobre ti la sola idea de viajar. A partir de que lo pudimos hacer, hace ya algunos años, concebías viaje tras viaje. Siempre siempre tenías uno en más o menos avanzada fase de planeación. (aquí miento: jamás planeábamos nada, teníamos idea de a donde queríamos ir, confusas las más de las veces y sobre las rodillas hacíamos un itinerario de recorridos inciertos. Y hay que decir que nos funcionó y que hicimos unos viajes maravillosos que hoy se me olvidan).

Hablar de planeación (finalmente lo escribí) sería mucho. La idea del lugar te surgía por alguna cuestión no muy comprensible (generalmente querías regresar y regresabas a sitios ya conocidos y yo te lo reprochaba: a algún lugar nuevo Knin... España ya no.. pero España siempre y cómo no. Daría mi alma al diablo por regresar contigo). Italia o Inglaterra. El sur de Italia. ¿Por qué?... bien a bien no sé porque. Cuál era el factor que nos llevaba a decidir el destino del viaje. No sé.  ... Creo que esto se queda hoy hasta aquí para aprovechar que estoy en esto y pasar a este blog lo que mi querido hermano Armando escribió a unos días de que me dejaste.








Esto no sé cuándo lo escribí, pero hoy decido que debe estar aquí. Ahora ni lo leo, sólo lo convierto en una entrada mas de este blog.





¿Cómo le pongo?... No sé. Como sea es patético: "Diario de una viuda"... "Soy viuda"... "Mi vida sola"... Patético y cursi. Pero si pretendo hacerlo público, con la única finalidad de que le pueda llegar a ser útil a una señora en condiciones parecidas a las mías, pues tendré que ponerle un título que la atraiga y que por lo menos diga: "Vamos a ver qué dice esta otra viuda, a ver si a mi me sirve". Mi experiencia ha sido esa, buscar en internet las reflexiones de quien esté recorriendo o haya recorrido este intensamente doloroso camino.

Por cuestión de orden anoto ahora temas que quiero desarrollar:

Hoy: La viuda a los ojos de los demás.
Y sí me importa cómo me ven los demás, pero además me importa porque me confronta conmigo misma, con la forma en la que yo veía a las viudas.
Ubiquémonos, pero antes debo precisar: No hay palabra más horrorosa que VIUDA. Es nefasta. La araña más peligrosa es una "viuda negra".
Hay quien me ha dicho: "Viuda¡¡¡ ¿VIUDA TU?..... jajaja, viuda Fulana, que se quedó con cinco hijos a los 18 años y embarazada... Entonces sí la pobre ni tiempo tuvo de llorarle al señor porque el mismísimo día en que se murió, ella tuvo que salir corriendo a pedir prestado para pagar los gastos inherentes e ingeniárselas para mantener a los críos. Tu eres una suertuda, a tu edad, con dinero y con el buen marido que tuviste, debes darle gracias a Dios".

De acuerdo: No soy esa VIUDA. Pero de todas maneras el sustantivo me es aplicable, entonces seré una viuda así, con minúscula. Dice Frankl, cito de memoria, que la buena suerte está significada por lo que no nos pasa. Admito entonces que la tuve porque dos terceras partes de mi vida las pasé junto al hombre que fue el amor de mi vida. Pero por favor, no me pidan que de gracias a Dios ahorita cuando aún no puedo dejar de reclamarle porque se lo llevó.

Un día, no recuerdo hace cuánto, una Señora que me parece muy simpática definió algo diciendo que era "como el dolor de la viuda", entonces yo pregunté ¿por qué el dolor de la viuda? y ella contestó definiendo ese dolor: "intenso pero breve"... Me reí, me hizo gracia y utilicé la frase cada vez que hubo oportunidad para ello. En general a todo el mundo le pareció gracioso y si a alguien lastimé pues se cuidó de decirlo: Ya sabemos que no podemos andar por ahí manifestando lo que sentimos.




La viuda a los ojos de los demás
La viuda a los ojos de sus hijos.
Durante la enfermedad
Cómo me sentí
Nuestro médico de cabecera
No encuentro mi lugar

viernes, 28 de agosto de 2015

Mañana tendríamos que cumplir 39 años juntos.



Y hoy, a casi cuatro años, la presencia mas constante en mi vida es tu dolorosa y permanente ausencia.

LAS FECHAS, SIEMPRE LAS FECHAS.
A casi cuatro años de tu partida y no hay día en el que no te recuerde. Y no hay día en el que no sienta la mas profunda de todas las nostalgias y en el que no añore con toda mi alma tu presencia. Daría mi alma al diablo, me dicho y  he dicho, por volverte a ver, por volver a meter mis dedos entre tu pelo. Puedo imaginar el reencuentro en un eterno abrazo del que jamás me desprenderìa, Dejar todo atrás por permanecer junto a ti, sintiendo tu cuerpo, tu cariño tu ternura, tu amor. 
A casi tres años de tu partida y justo en el día de nuestro aniversario de bodas,  28 de agosto de 1976, pongo en este blog este poema de Margarita Villaseñor, que me conmueve hasta lo mas profundo sin duda porque  es el que a mi me hubiera gustado  poder escribir por tu ausencia, por mi inconmensurable dolor permanente, por mi  soledad de ti, por la soledad de mi casa que era nuestro espacio, por la soledad de mi abuelés,  por mi mutilación vital, por la pérdida de mi interlocutor de 42 años, de mi contenedor, de mi guía y soporte vital , de mi risa contigo, de mi goce contigo, de saberte ahí, de saber que llegarías, de saber que me contarías, de saber que te contaría, de saber que te abrazaría.
Alguien me dijo un día cuando yo intentaba explicar y explicarme la extraña sensación de neutralidad emocional que me acompañó durante tus últimos días de vida, que esa sensación no era sino una respuesta del alma que se rehusaba a percibir las dimensiones de la amenaza que sobre ella se cernía. He comprobado que es absolutamente cierto. Y cuando volteo a mi dolor me viene a la cabeza el tuyo que debió haber sido infinitamente superior al mío cuando te percatabas de que todo se te iba con tu vida antes tan gozosa, u  que poco a poco se fue apagando en medio del sufrimiento de tu cuerpo que de tan lacerado que nos llevó a desear su descanso.

Este poema escrito por la tan entrañable Margarita Villaseñor cuyo esposo falleció repentinamente, expresa todo lo que yo siento por tu partida y por eso lo reproduzco. 

La morada desierta
Un solo nombre: el tuyo. Lo llevo encendido en la piel.
Lo escribo en la palma de mi mano,
lo pongo entre mis dedos, en el laberinto del oído,
lo cubro de hoja de oro en el retablo de mi altar barroco.
Puedo llamarte fuego cuando miro el crepúsculo.
Puedo llamarte luz cuando veo las estrellas
y tierra en el sepulcro que funde la tierra con la tierra.
Puedo llamarte ausencia en el recinto de esta casa
y soledad cuando miro adentro de mí misma,
y muerte, cuando descubro que estás muerto.
Y puedo confundir tu nombre con el mío,
y llamarte, montaña, ave, o río,
porque yo fui yedra y parra y musgo
asida al tronco y adherida al muro.
Puedo dar la vuelta al mundo y entretejer los años,
y llamarte llaga, herida, verso.
Puedo beber la savia de tu vida en el vaso labrado del recuerdo,
puedo comer la rosa más oscura
y romper el estruendo de los ecos.
Hay que gritar tu nombre. El nombre del arcángel con el pez y el anzuelo.
Eres mi patrimonio, mi comida, mi patria. Mi nave en tempestad,
mi cerradura abierta.
Eres mis párpados, mis sueños placenteros,
diástole y sístole de un corazón sin rueca.
Eres yo misma, en la morada que recorren mis pies y mis alas.
Somos tú y yo desalojados, desahuciados en nuestro paraíso
apenas probada la pulpa de manzana,
arrojados con herida fulgente de esta casa en ruinas, ya desierta.




martes, 23 de junio de 2015

Cuatro meses y tres días después...

Hoy a los cuatro meses y tres días de que te fuiste todavía no conozco ni remotamente todos los motivos que tendré para echar de menos tu presencia y llorar tu ausencia durante el resto de mi vida.
Hoy en la tarde nadé. Cuando me estaba vistiendo recordé las tardes en las que lo haciamos juntos. ¡¡¡ Qué poquito gozaste tu alberca¡¡¡.
Recordé tu gozo, nuestro orgullo de ser dueños de una alberca... Los dos comentábamos que nunca hubiéramos pensando en llegar a tener una y ponderábamos lo rico del agua, lo delicioso de la temperatura, lo padre de la vista.Incluso en alguna ocasión pensaste en tirar el aguacate para ver La Bufa mientras nadabas y yo me opuse. No te preocupes si quieres ahora tiramos el aguacate y tiramos y hacemos  todo lo que quieras. Con qué orgullo hablábamos de nuestra casa, cómo nos gustaba. Hablábamos de "la huerta".  ¿Te acuerdas que deciámos que éramos como Slim?.. La gozamos poco tiempo pero intensamente.
Ahora que mi vida es llorar tu ausencia pienso que no te supe valorar en tu verdadera dimensión, que no supe apreciar el gozo de tenerte. Asumí que sería por siempre, que ahí estarías siempre a mi lado porque yo te merecía. Para comprender el significado que en mi vida tuvo tu presencia, fue necesario vivir tu ausencia. Y lo que me falta...
Mi casa vacía, mi familia separada, mi cama vacía, mis tardes vacías, mis noches vacías. Nadie con quien compartir el orgullo por mis hijos y por mi nieto. Nadie con quien compartir las penas y las preocupaciones por los hijos y por el nieto. Había una en particular por el nieto que tu conoces y que ahora te toca hacer algo por resolver.
Hoy recordé que cuando nos saliámos de nadar, a ti te gustaba bañarte allá abajo y yo me venía a la recámara. Cuando salí de bañarme tuve la sensación de que de un momento a otro éstarías entrando comentando satisfecho: Qué rica nadadita... y dejando un tiradero que provocaba mi regaño y la respuesta clásica: "Ahorita recojo"... Periódicos, chanclas, toallas, revistas y ropa tiradas.... evidencias de vida que ¿quien me lo iba a decir?, ahora echo de menos.. ¿Cuando fue la última tarde que nadamos que no me di cuenta? Se me fue de la cabeza como si hubiera sido el suceso más ordinario, incapaz de descubrir su significado. Te ibas a componer, te estabas componiendo, eras un triufador, la enfermedad no iba a poder contigo, la ibas a vencer, ibas a regresar a la política, íbamos a llevar a Miguelito a Disneylandia, teniámos pendiente ir a San Petesburgo, el crucero por el Báltico, las vacaciones en la Toscana, el fin de año en Vallarta.
Hoy también, en la mañana, Perfecto, el Dr. Perfecto, el descubridor de la bomba que tu cuerpo albergaba, me hizo dos exámenes, tu sabes cuáles. Por todo te recordé y reviví tu sufrimiento, aunque ya sé que su intensidad sólo tu la padeciste y que los demás ni siquiera tuvimos idea de sus dimensiones. Te pedí que me acompañaras, pensé en ti mientras iba cayendo dormida por la anestecia.
Knín, mi Knín del alma.. ¿aprenderé a vivir sin ti???
Sigo haciendo esfuerzos por recordar cada momento vivido junto a ti en el doloroso recorrido de tu enfermedad. Sigo sin comprender qué pasó. No comprendo muchas de mis reacciones y quiero recordar vívidamente las tuyas.... se me van borrando. Supongo que así será y quiero creer que en algún momento y en algún lugar nos tendremos que reencontrar y seremos entonces capaces de reconstruir y entender lo sucedido. Hoy por hoy mi niego a aceptar que soy tu viuda, soy y seguiré siendo tu esposa. Hasta ahora entiendo las dimensiones de la mitad que me falta.g

Mi Knín

No puedo, no puedo sin ti. Hace un año, hoy justamente, regresamos de México, de tu operación, absolutamente conmovidos, impactados, unidos y con todas las esperanzas en tu recuperación. De manera sorprendente te recuperaste de la salvaje operación. A los ocho días te regresan a tu casa y además nos dicen que el tratamiento no será tan agresivo, que te lo pueden dar en León y que las posibilidad de mantener a raya a la enfermedad son muchas.... MMMMMM qué padre.
Regresar a tu casa que tanto te gustaba y que tanto disfrutabas; a tus hijos y sobre todo, sobre todo tu nieto, a ver a Miguelito. Cómo lo amaste, como lo deseaste y en esa misma proporción, qué duro te resultó pasar  tu enfermedad que amenazaba tu vida, por la intensidad de ese amor. No verlo crecer era algo de lo que más te dolía, no tengo idea cuánto. ¿Cuándo fue?: no recuerdo exactamente si el miércoles o el jueves, o incluso el mismo viernes, cuando ya no te provocó ninguna reacción el verlo y entonces supe que lograbas desprenderte de todo aquello que te ataba a estar aquí, a permanecer con nosotros.
Knín ¿quién conocerá la intensidad de tu sufrimiento? Cuánto, cuánto, cuánto dolor y qué intenso y qué constante y que lacerante y como repercute en los que quieres y eso cómo te duele.. Ni siquiera puedo imaginarme, pero seguro que sí se parece al que ahora siento por tu ausencia.
¿En qué momento empezaste a pensar en el viaje a Yucatán?... No recuerdo. Seguramente en cuanto percibiste un espacio de vida del que podías disponer. Casi estoy segura de que fue durante tu convalecencia.. ¿Y si nos vamos a Yucatán en alguna de las semanas previas a la quimio?....... Yo no pensé que el Doctor lo fuera a autorizar; habría que preguntárselo a la siguiente consulta, seguramente la siguiente semana, pero el sólo hecho de que tuvieras el ánimo de pensarlo me encantaba y me parecía suficiente. Planear un viaje era retomar los hilos de tu vida. Algún día me dijiste que la posibilidad de poder planear algo te resultaba reconfortante... podías vivir.
No sabiamos amor mio que sólo nos quedaban 11 meses y cuatro días a partir del 19 de enero. Y que bueno que no lo supimos, ¿qué habría sido de nosotros?